El humor es revolucionario

6.4.07

La Revolución Bolivariana tiene la suerte de gozar de una oposición ridícula. Los que intentamos hacer humor en Venezuela no necesitamos hacer mucho esfuerzo porque ya esa oposición de poderosos, de CIA, de Vaticano, de terroristas, de paramilitares colombianos, viene con su propio ridículo de si me matan y me muero. Cada tanto vuelvo sobre el tema de la ridiculez de la oposición y cada tanto me vuelvo a sorprender de cómo la desvergüenza protege a los inteligentes y la estupidez a los otros.

No se cansan. Los curas ahora defienden el libre albedrío de emborracharse mientras se maneja. Por ejemplo, es asunto de libre albedrío que un borracho mate inocentes en una carretera. No te quejes, pues, si te matan y te mueres por culpa de un borracho. Claro, primero está el capital de las licoreras. ¿Ves que no les importa el ridículo?

Todos hacemos el ridículo, pero hay unos que lo hacen más que otros. Joselo dice que los cuernos no duelen, que lo que duele es la mamadera de gallo. Pero a estos no les importa que los vean callando sobre la tragedia de Iraq y indignarse ante los supuestos atropellos judiciales contra adalides como el casto Nixon Moreno y del honrado cuan austero Eduardo Lapi. Y hay payasos que lo hacen luego de un pasado de antiimperialismo tan convulsivo como su actual proimperialismo.

En la Venezuela contemporánea una revolución republicana se haría en medio de una gran mamadera de gallo, porque la Independencia nos dio el derecho de reír de la monarquía. Imagina a un rey venezolano, tal vez Luis XX de Francia y I de Venezuela. ¿Imaginas las recepciones en el palacio real?

—¿Y esa majestad qué? —diría el primer revolucionario puyándole la real barriga.

Y por ahí se irían los otros. Una vez trabajé con un barón, descendiente colateral de San Luis Gonzaga y directo de los Borgia. Hay un barrio de Caracas con el nombre de su familia. Es uno de los tipos más simpáticos y afables que he conocido. Lo rodeaba una gran guachafita que solo el decoro reprimía en su presencia.

Miren a Marcel, miren a sus adulantes, miren a los intelectuales opositores, tan exquisitos y excelsos, que votaron por las peras al horno. Qué ridículo tan sabroso.

Por: Roberto Hernández Montoya

5 comentarios:

Bruno dijo...

Completamente de acuerdo con el articulo de Roberto Hernandez Montoya, Yosmary.

Pero si el humor es revolucionario, no es menos cierto que la oposicion venezolana es un chiste.

Un abrazo revolucionario,

Bruno

Ps: http://unblogpoliticamenteincorrecto.blogspot.com/

Joan dijo...

gracias a usted conocí a Roberto Hernández, al que cito en mi blog hoy mismo.
salutacions desde Catalunya.

Yosmary dijo...

jajaja... un chiste? será una mofa....:D

Saludos!

LuisCarlos dijo...

Sí, pero esta artículo de Roberto, de donde nutre lo que citas aquí, expresa mejor la teoría sobre lo que es el humor:
http://www.analitica.com/Bitblio/roberto/humor.asp
Y lo siento, también falta bastante humor desde adentro. Es muy fácil reírse de esa gente que solita da risa.

Yosmary dijo...

No entiendo porqué pareciera que no se aprecia bien lo que sucede a lo interno del proceso político que lideriza Chávez. Humor desde adentro lo hay, burlas, criticas, peleas, discusiones y pugnas... cuando dices que hace falta, siento que quieres decir que no existiera -no se si entendí mal-.

Y respecto a la facilidad, no sé, creo que no debe y nunca ha sido dificil hacer humor en función de un supuesto de hecho o de sucesos y vivencias.
El día que el humor sea díficil hacerlo y nos neguemos la oportunidad de ver de otro modo la vida, estaremos en un entorno insufriblemente aburrido. O no?

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